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La ponencia sobre la vida de don Alvaro del Portillo que será beatificado el próximo 27 de septiembre la hemos dividido en partes que entregaremos a ustedes con mucho gusto, ya que la autora, la alumna María Turner Larrínaga ha expresado las virtudes que vivía don Álvaro y cómo las puede vivir una joven como ella. 

(Aquí puede ver la primera parte de la ponencia)

Segunda Parte de la Ponencia: Vida y Obra de DonÁlvaro del Portillo

Virtudes Humanas

La Prudencia, es diferenciar entre lo que es bueno y lo que es malo, en cada situación que pasa en nuestra vida para elegir el bien y de qué manera podemos llevarlo a cabo; por lo tanto es la guía de las demás virtudes porque las regula.

Un ejemplo de cómo vivió esta virtud Álvaro del Portillo se cuenta de la siguiente forma: En 1957 se presentó una ocasión particularmente dolorosa de manifestar su apoyo al Fundador. En marzo de ese año se le diagnosticó un cáncer avanzado a Carmen, la hermana de San josemaría que había colaborado muy generosamente en los apostolados del Opus Dei. Los médicos pronosticaron dos meses de vida, y don Álvaro se encargó de transmitirlo a la enferma, que recibió la noticia con visión sobrenatural: “Álvaro me ha comunicado la sentencia” comentaba después con buen humor.

A lo largo de las semanas que duró la enfermedad, don Álvaro supo estar una vez más al lado del fundador, acompañándole en su sufrimiento y en su oración, y facilitándole las cosas para que su hermana estuviera bien atendida hasta el último momento, también desde el punto de vista espiritual. Carmen Escrivá de Balaguer falleció en la madrugada del 20 de Junio, San Josemaría estaba junto a ella y don Álvaro acudió enseguida cuando le avisaron que se acercaba el final.[1] Para don Álvaro fue una noticia muy difícil de dar por lo que se necesita la virtud de la prudencia para encontrar el mejor momento y la mejor forma de decirlo; creo que también es un gran ejemplo de empatía, amistad y paciencia.

Otro ejemplo de cómo Álvaro del Portillo vive y resalta la virtud de la prudencia es cuando estando en la guerra civil española Don Álvaro quiere cruzarse a la zona libre pero antes de hacer cualquier movimiento, siempre pregunta a Isidoro ya que San Josemaría no estaba ahí, Isidoro muchas veces le dice que es peligroso ya que arriesga su vida, Don Álvaro siempre toma en cuenta lo que Isidoro le dice y nunca actúa precipitadamente, hasta que Isidoro ve que es conveniente Don Álvaro se va arriesgando su vida pero con la seguridad de la prudencia.

Al trabajar muchos años al lado de San Josemaría, nunca quiso hacer su voluntad o llevar a cabo sus ideas, sino que siempre supo escuchar, atender y a obedecer lo que San Josemaría le pedía.

Don Álvaro vivió las virtudes, cuando se le consultaba algo les decía: “ya te contestaré; voy a preguntárselo al Padre” creo que él contestaba así porque él era sencillo y humilde, y sabía que San Josémaría tenía gracias especiales.

[1] Javier Medina Bayo, Álvaro del Portillo, un hombre fiel, Ed. Minos, México, 2013, página 371.

 

Fuente alumna María Turner Larrínaga. Liceo Thezia, Hermosillo.