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La ponencia sobre la vida de don Álvaro del Portillo que será beatificado el próximo 27 de septiembre la hemos dividido en partes que entregaremos a ustedes con mucho gusto, ya que la autora, la alumna María Turner Lárrinaga, ha expresado las virtudes que vivía don Alvaro y cómo las puede vivir una joven como ella. 

Primera Parte de la Ponencia: Vida y Obra de DonÁlvaro del Portillo

¿Qué es el ser humano?  Es un ser perfectible, animal racional, ¿y, que es ser perfectible? Llegar a ser mejor, ¿y, como se llega a ser mejor? A través del ejercicio de las virtudes humanas.

En esta ponencia hablaré sobre el tema de  virtudes humanas, ya que veo la necesidad de la importancia en el crecimiento personal.

Primero que nada hay que destacar que una virtud y un valor no es lo mismo, las virtudes hay que actuarlas con buenas intenciones, están orientadas directamente a un bien espiritual según la ley natural, ahora bien los valores son parte de la inteligencia del hombre siendo algo que vive porque es bueno para él como ser humano.

Me llamó la atención hablar sobre este tema porque veo cómo las personas a mi alrededor no solo confunden una virtud de un valor sino que cada vez son más escasas por ejemplo en la amistad, la sencillez en mis amigas, la coherencia en lo que decimos, hacemos y pensamos.

También me di cuenta que Don Álvaro fue una persona de muchas virtudes humanas y me inspira a como en actos sencillos se pueden llevar a cabo. Finalmente me doy cuenta de cómo una persona teniendo muchas virtudes humanas puede llegar a contagiar la alegría, humildad, sencillez, tolerancia, etc. como yo a mis amigas.

Virtudes Humanas

Son actos que tratamos de vivir cada día y van por lo tanto de la mano con nuestro entendimiento y la voluntad de uno mismo, y eso hace que se  mejore nuestra forma de actuar.

Se obtiene por el esfuerzo que pongamos cuando queremos adquirir una virtud.

Las virtudes las podemos adquirir de dos maneras diferentes, una serían las llamadas virtudes naturales y las otras son las que se  adquieren con la repetición de actos positivos.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica las principales virtudes son llamadas cardinales que vendrían siendo la base de las demás virtudes. Estas virtudes cardinales son: la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza.

Para que el hombre pueda crecer y logre ser una mejor persona, que viva plenamente, necesita conocer y vivir las virtudes humanas porque estas se consideran como una segunda naturaleza que ayuda a llegar a la finalidad de la vida que fue algo que supo hacer Álvaro del Portillo; por lo que la Iglesia está demostrando con la beatificación que Álvaro del Portillo supo llegar al final de su vida que es el cielo.

 

Autora: Alumna María Turner Lárrinaga, Liceo Thezia, Hermosillo