Por Prince Martínez

Texto tomado de lafamilia.info

Estamos viviendo la época de adviento que es el tiempo de preparar la navidad. Así como se organiza el recibimiento de un gran personaje, así nosotros nos preparamos para la llegada del Rey de Reyes. Lo más importante es adecuar nuestro corazón a través de la reconciliación, del perdón y de aceptar las disculpas que nos ofrecen. Esa es la preparación más importante para vivir las celebraciones navideñas con paz y alegría.

Hay otra preparación que es externa y refleja lo que está sucediendo en nuestro interior: iluminamos el árbol, decoramos la casa y armamos el Nacimiento.

¿No has armado tu Nacimiento?

Entonces te falta lo más importante. “Aún hay tiempo de armar el pesebre en nuestras casas, una costumbre que además de depararnos la satisfacción de algo construido con nuestras propias manos, nos remite a la escena histórica del nacimiento de Jesús y nos da en consecuencia la atmósfera adecuada para recordar sus enseñanzas y comprometernos a través de la oración con su mensaje” (Nota editorial de El Universal, 8 de diciembre.)

La Madre Teresa de Calcuta contemplando el pesebre expresa: “¡Qué pequeño se ha hecho Jesús para mostrarnos que no espera cosas grandes de nosotros, sino cosas pequeñas con un amor grande!”. ¡Cuánto amó Dios al mundo que se anonadó de esta manera para darnos vida eterna!

Lo que podemos aprender

Sentarse frente al pesebre y reflexionar con los hijos sobre las virtudes que se pueden aprender allí es lo más enriquecedor para hacer en esta época. La virtudes de la humildad, la generosidad, la fortaleza, la confianza , la fe, la esperanza…

El pesebre es “una escuela de vida”, es la vida misma. Aprendemos de cada uno de los personajes que lo componen, de todas las criaturas que participan. Marta Lorena, profesora de pre-escolar, está preparando la presentación del pesebre en vivo. Por consiguiente todos los niños quieren ser San José y todas las niñas La Virgen María. En segundo lugar los Reyes Magos, luego los ángeles, después los pastores pero ni hablar en representar al buey, ¿y al burro? ¡Mucho menos!

Esta profesora muy recursiva comenzó a describir las cualidades de cada uno de los personajes incluyendo los animales. Comenzó por el burro. El burro cargó a la Virgen cuando se fue con José para Belén y estaba esperando al Niño Jesús. Pero también el burro cargó a Jesús cuando estaba grande e hizo su entrada triunfal en Jerusalén. Qué honor llevar a la madre del Rey y al Rey mismo, en su lomo. Además el burro es amigable, dócil, es paciente y laborioso. Se adapta a todos los climas por lo tanto se conoce el mundo entero. No hay un lugar donde no haya un burro prestando sus servicios. Qué papel tan relevante tiene el burro en el evangelio.

Hablando de los pastores, ella les hizo ver su importancia en ser los primeros en conocer la noticia y ser los mensajeros ante el mundo de la buena nueva. ¡Qué importante resultaron ser los pastores! Y así sucesivamente fue analizando los diferentes roles.

 

El mundo en el pesebre

En el pesebre encontramos encumbrados Reyes, humildes pastores, ángeles celestiales, toda suerte de animales y el más importante, Dios mismo, principio y fin de todo, está como el Niño más indefenso siendo el más poderoso, necesitado de una madre y un padre. El ratifica y engrandece lo que le rodea.

Lo anterior nos lleva a reflexionar que todo tiene un valor intrínseco y juega un papel importante en el mundo. Esta es una de las tantas lecciones que podemos aprender de nuestro mundo, recreado en el pesebre que es una magnífica representación de todo y de todos.