Al caer la noche, los niños se convirtieron en piratas, que junto a su capitana tuvieron que descifrar la pista que les indicaba donde se concentraba su tesoro escondido guiados por sus lámparas y el resplandor de la luna.

La fogata no pudo faltar en este campamento y junto a ella los pequeños cantaron y bailaron canciones divertidas al compás de las palmas que sus compañeros y maestras les hacían llegar.

Las risas, las sorpresas y la emoción de los pequeños fueron y serán siempre el principal motor para todo el equipo kinder que gustosamente participó para llevar a cabo esta actividad….

¡Felicidades niños!