Garantía de una educación integral

Ofrecemos una formación completa que favorece el desarrollo de la personalidad que se manifiesta en los siguientes aspectos:

Desarrollo físico-orgánico.
A través de actividades físicas y neuromotrices se estimula el desarrollo de las aptitudes sensoriales y motrices que facilitan una correcta organización neurológica. Asimismo, estas actividades fomentan la actitud de superación personal y los hábitos de higiene personal.

El desarrollo intelectual.
Proporcionar conocimientos, aprendizajes instrumentales básicos y los primeros hábitos de trabajo. Procuramos el máximo desarrollo de la capacidad de cada niño, por ello, aprovechando su curiosidad natural, fomentamos la interacción con su entorno, que debe ser rico en estímulos y objetos a explorar y conocer.

La educación de la voluntad.
A través de la repetición frecuente de pequeños actos se potencia la adquisición de hábitos, fundamento de las virtudes. Se cultivan detalles de orden, iniciativa, obediencia, sinceridad, autonomía, limpieza, cuidado de las cosas que usan, delicadeza y calidad humana en el comportamiento, que enriquecen la personalidad y son muestras de respeto hacia los demás, al mejorar el ámbito en el que conviven.

El desarrollo afectivo y social.
La convivencia con otros niños ofrece numerosas ocasiones para el desarrollo social del niño. La educación escolar colabora en el desarrollo de las capacidades y competencias necesarias para su integración en la sociedad. La vida de los niños y niñas, y de modo muy especial en esta Etapa, está impregnada de afectividad. Nuestro programa educativo promueve el desarrollo de la autoestima y de la seguridad personal con un enfoque positivo y cercano al niño.