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Nos encontramos en la puerta de una nueva Semana Santa; en esta semana tan trascendente y, a su vez, intensa desde el punto de vista litúrgico, por ello, es interesante que reflexionemos de qué modo pensamos y deseamos vivir esta nueva Semana Santa.

Intentemos pensar que “lo religioso” no es algo separado de la vida, sino la fuerza de la vida. Eso que nos rejuvenece física y espiritualmente. En todos los sentidos.

Para la reflexionar:

La publicidad, en los medios de comunicación, derrocha ofrecimientos de viajes y hoteles, comidas y vinos, playas y montañas, para el miniturismo de la Semana Santa.

Si, en muchos aspectos, hemos de “volver a las fuentes” para ser la Iglesia fiel a Jesús y su Evangelio, urge volver a celebrar la auténtica Semana Santa. Y, así, “pasar”, una semana al año, concentrados en el acontecimiento mayor que ha acontecido en la historia de la humanidad: un hombre murió por el bien de toda la humanidad entera. Ese hombre es el Hijo de Dios. Es el Hombre-Dios. Es Jesucristo, el Señor de la Iglesia y de la Historia. Es el Salvador enviado por el Padre Dios no para condenar al mundo, sino para salvarlo (Juan 3, 16). Es Jesús nacido en Belén de María-Madre-Virgen- para entregarse a la muerte y muerte de cruz… para la felicidad y liberación integral de cada persona que viene a este mundo.

(tomado de http://www.sanpablo.com.ar/rol/index.php?seccion=articulos&id=2907)

Para rezar en familia
Señor, nos hemos reunido en familia para darte gracias
por tu presencia entre nosotros,
por la vida que nos regalas,
y por el amor que has sembrado en nuestro hogar.

En estos días de Semana Santa,
que recordamos tus últimos momentos en la tierra,
danos fuerzas para vivir conformes a tus enseñanzas.Queremos ser una familia constructora del Reino,queremos caminar contigo hacia la Pascua,
queremos vivir la alegría de la conversión.
Nos ponemos en tus manos,
para hacer tu voluntad,
y seguirte más de cerca.
Amén.