El postulador Jose Carlos Martín de la Hoz de la causa de Beatificación de Don Álvaro relató que Rosario Orbegozo, una de las primeras vocaciones del Opus Dei, le manifestó a don Álvaro que consideraba que siempre hacía las mismas cosas y eso le resultaba monótono. Las palabras del primer sucesor de San Josemaría al frente del Opus Dei fueron: “Mira, si yo pensara como tú, estaría en una situación de ahogo similar a la tuya, porque también hago las mismas cosas -o similares – todos los días. Pero las cosas no son así. Ayer ya pasó y no volverá. ¿Mañana llegará? Sólo Dios lo sabe. Entonces, ¿cuándo tenemos que ser fieles a la vocación, a la entrega? ¡Hoy! Y fíjate que hoy es muy corto, apenas nace el día que ya declina el sol. Si mañana Dios vuelve a concederte, a concedernos, el don de la vida, que es eso, también nos dará toda la gracia del cielo para mañana. Así un día y otro, comenzar y recomenzar”.

Ante unas 200 personas, Martín de la Hoz explicó que, como pastor, don Álvaro impulsó la Obra con magnanimidad, con grandeza. “Son muchos los países donde comenzó la labor del Opus Dei. Era un pastor de un profundo espíritu ecuménico, que desarrolló una labor evangelizadora en todo el mundo, entre cristianos y no cristianos. Prestó especial atención a las cuestiones de la mujer, y sus libros y ensayos, traducidos a varios idiomas, han supuesto una notable aportación a la misión del laicado y de los sacerdotes en el mundo actual”.

Destacó que siempre que podía, Álvaro hacía referencia a San Josemaría. “Siempre nos dirigía a todos hacia el ejemplo de santidad de quien fue nuestro Padre y Fundador y las enseñanzas escritos y orales que nos dejó”. Al respecto de esta afirmación, leyó unas palabras de don Álvaro: “Me interesa comportarme, más que como sucesor, como un instrumento suyo, para que nuestro Fundador sigue gobernando la Obra desde el Cielo. No me importa haceros saber que este ha sido mi propósito y mi oración desde que he sido elegido”.