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Seamos francos: manejar adecuadamente el dinero es difícil para los adultos… ¡cuánto más debe de ser para los hijos!

O por lo menos lo será si no adquieren los principios básicos de una buena administración, hábito tan importante como aprender a lavarse los dientes o a comer bien. A continuación, te sugiero algunas ideas para tu adolescente.

• Dale una “mesada”. Es decir, un monto fijo de dinero que puedes entregarle semanal, quincenal o mensualmente. Si no se la estás dando ya a tu hijo, te invito a que lo hagas lo antes posible, ya que será una habilidad que le permitirá construirse una buena vida. En lugar de darle dinero cada vez que va a salir con sus amigos, calculen entre los dos la cifra que cubre sus gastos mensuales (puede incluir la compra de su ropa, el pago de su celular, etc.), y establezcan esa cantidad como su mesada. De esta manera aprenderá a controlar su gasto y a manejarlo. Es muy probable que la primera vez se acabe todo antes de recibir la siguiente mesada. Si tu hijo te pide más dinero, no cedas. Será difícil verlo batallar, pero será la única manera de que aprenda.

• Paga porque ahorre. Enséñale que separe para ahorrar el 10% de cualquier dinero que reciba. Incluso puedes proponerle igualar el monto de lo que ahorre para incentivarlo. Es muy didáctico, además, que él mismo investigue el mejor producto bancario para guardar su dinero, ya que en la adolescencia ya son perfectamente capaces de manejar una tarjeta de débito.

Enséñale la ventaja del “más por menos”. Comprar en oferta, aprovechar promociones, compartir gastos… Hay muchas estrategias que el joven puede aprender para obtener más por su dinero. A algunas personas, la habilidad de obtener algún descuento se les da naturalmente. Para muchas otras, es necesario aprenderla. Sea que tu hijo sea de los primeros o de los segundos, asegúrate que adquiera esta capacidad. Dentro del mismo tema, enséñale a manejar el crédito de manera inteligente.

• Enséñale a hacer un presupuesto. No es fácil aprender a distribuir los gastos de tal manera que puedas realizar los proyectos que te propongas. Adquirir esta destreza puede requerir varios años de práctica. Dale a tu hijo la ventaja de poder pensar en lo que desea obtener, a donde quiere viajar, en lo que desea lograr, y tener la habilidad de administrarse para contar con el cimiento económico para alcanzar esa meta. Una vez que esté por escrito el presupuesto, puedes motivarlo a establecer una meta a alcanzar a corto plazo (algo que se quiera comprar, por ejemplo) y a tratar de alcanzarla manejando adecuadamente el presupuesto. Su logro demostrará claramente las ventajas de administrarse de esa manera.

• Motívalo para buscar trabajo. Trabajar no sólo tiene el beneficio económico (que permitiría la reducción de la mesada, aprendiendo así a apoyar a la familia). Un empleo fortalece la autoestima, entrena en el esfuerzo y enseña muchas habilidades que le serán de gran utilidad a tu hijo a nivel personal y profesional.

Un comentario final que considero muy importante: a pesar de que tu hijo tendrá “su propio dinero”, producto de su mesada, regalos y/o trabajo, tú sigues solventando sus necesidades básicas de alimentación, techo, salud y estudios. Por eso las compras que quiera hacer con este dinero deben tener la autorización de sus padres, quienes deben de establecer si es adecuado o no para la formación del joven que se realice ese gasto. Por eso puse insistentemente “su dinero” entre comillas. Debe de explicársele a tu hijo -antes de recibir la primera mesada- que él será totalmente dueño de las decisiones sobre su dinero cuando sea un adulto autónomo e independiente… y, cuando suceda, ¡estarás sumamente orgulloso de él!

Fuente: http://hacerfamilia.cl/