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Algunas ideas de cómo abordar la libertad de tus hijas con responsabilidad.

Katherine es una joven de 17 años, dueña de un temperamento jovial que hace que sea amiga de muchas personas. Recientemente, ha obtenido permiso de sus padres para salir con sus amigos, jóvenes de ambos sexos que comparten con ella sus gustos en la música, en las películas de humor y que disfrutan pasar tiempo realizando esas actividades.

Sin embargo, uno de esos jóvenes ha llamado desde hace tiempo la atención de Katherine. Su nombre es Víctor y él también siente atracción por ella, pero como siempre salen en grupo, pocas o ninguna oportunidad han tenido de estar solos. Sin embargo, él ha conseguido permiso de los padres de Katherine para acompañarla a la fiesta de grado del instituto e irá a recogerla a su casa.

Los padres de Katherine no están del todo contentos con el plan de los jóvenes, ellos confían en su hija y en los valores que le enseñaron desde pequeña, pero temen que ante la ocasión de estar a solas sin supervisión, ella pueda llegar a cometer errores por falta de experiencia en el área sentimental.

¿Debemos permitir que nuestros hijos estén a solas con alguien del sexo opuesto?

Bien, ubiquémonos en este tiempo y espacio. Ya no estamos a principios del siglo pasado para hacer que nuestros hijos adolescentes o jóvenes adultos salgan en citas con “chaperona” o dama de compañía. No obstante, los retos de los padres ahora son mucho más grandes que en antaño debido al mismo avance del mundo actual y este les exige que la educación sea más detallada, labor que desde ningún punto de vista se puede dejar a terceros. Los padres deben:

  • Enseñar a los hijos a tomar las decisiones correctas.
  • Guiar y vigilar que los hijos eviten meterse en situaciones complicadas.
  • Acompañarlos en el proceso de asumir las responsabilidades que conllevan el tomar el camino errado.
  • Apoyarlos según sean las consecuencias de sus decisiones.

Las anteriores son las responsabilidades que los padres deben tener con los hijos, pero algo que no podemos dejar escapar en todo el asunto es que se debe confiar en la capacidad del hijo al elegir lo que le conviene o no y todo eso, basado el en simple hecho de confiar en los valores y principios enseñados en el hogar.

Más vale un gramo de prevención…

Podría considerarse que la idea de estar a solas con alguien de sexo opuesto es algo “peligroso”. Los jóvenes en quienes no se confía piensan que los padres los están sobreprotegiendo, que están exagerando, o peor aún, que están viendo cosas donde no las hay. En mi país, así como en muchos lugares del mundo hay un dicho muy conocido que dice: “es mejor prevenir que lamentar” y con ese montón gigante de preocupación paternal, lo que los adultos tratan de hacer es evitar que los jóvenes se metan en dificultades que los mismos no pueden asumir. Intentan prevenir que sus hijos se metan en problemas que a lo mejor ellos ya vivieron.

La labor es de las dos partes. Los padres deben establecer reglas, normas, la ética y los principios morales, así como deben impartir una educación adecuada de las cosas más simples y complejas de la vida del ser humano. Por su lado, la tarea de los hijos es absorber todo el conocimiento y valores que los padres inculquen para que así tengan el poder de elegir con sabiduría lo que es más conveniente para su vida, tanto presente como futura.

Saber cuándo tus hijos están listos para tomar buenas decisiones

En definitiva, creo que cada hijo es diferente. Quién mejor que nosotros como padres para conocer el momento en que nuestros hijos son lo suficientemente maduros para tomar buenas decisiones o no. Si nosotros tenemos confianza en la educación dada y en nuestros hijos, si estamos seguros que ellos conocen los riesgos que ciertas acciones conllevan, entonces no necesitan chaperona porque su chaperona es su propia conciencia. Pero, si por el contrario la confianza no es muy fuerte, si sabes que tu hijo es fácilmente influenciable, que no se da cuenta de las posibles consecuencias negativas de sus actos, entonces continúa trabajando para que la situación cambie. Aunque… ¡Mucho ojo, padres! Jamás está de más estar vigilante en el camino.

 

Fuente: Erika Otero Romero,  Psicóloga www.familias.com