Niña Católica

Las 3 grandes pérdidas para el niño, que le genera el vivir bajo estrés, presión y prisa. 

Por Gaby González y Luis Carlos Flores.

Creo que los niños llevan en el cuerpo la fuerza de la creación.

Es fácil ver en ellos la impronta de la naturaleza.

Algunos tienen en la mirada el color de la tierra fértil que sembraron nuestros abuelos, otros, el cielo azul de una tarde de verano o el verde del océano pacifico…

Hay niños que llevan los rayos de sol en el cabello y otros que el viento se ha colado entre ellos y se puede sentir su brisa cuando pasan a nuestro lado…

Muchos niños tienen el canto de los pájaros en su risa o el aleteo de las mariposas cuando bailan…

Conocí niños con la piel dorada como arena del Caribe, otros con el perfume del cacao en su piel o pintados con el más puro blanco de la nieve, niños huracanes que arrasan con toda nuestra estabilidad emocional, o verdaderos terremotos que nos movilizan hasta las entrañas con una sola lágrima…

Y es que los niños son la versión más real de que la perfección existe, quien vele por los niños, vela por el mundo entero. 

Las 3 Grandes Pérdidas para el niño, que le genera el vivir bajo estrés, presión y prisa son:

1.- La pérdida de la INOCENCIA. El forzar a crecer antes de tiempo le envía un mensaje muy poderoso al niño: “Así como eres, no eres suficiente. Tienes que convertirte alguien mejor.” A esto se le conoce como la traición a sí mismo.

2.- La pérdida de la PASIÓN. El niño tiene que dejar de estar enamorado de todo, absorbiendo la vida, para sólo enfocarse en dar resultados. No hay tiempo para “ser”, sólo para “hacer”. Empieza a operar bajo la noción: “Tengo que hacer mucho, para poder tener lo que quiera, y entonces ser feliz.

3.- La pérdida de la FELICIDAD. El niño cambia el hábito de ser feliz, que le es muy natural, por el hábito de la ansiedad, mismo que aprende del mundo adulto, desconectado de su esencia. Conforme crece, la felicidad se vuelve algo cada vez más distante…

La pregunta importante: ¿Qué hacer para evitar estas pérdidas?

Los 3 Cambios de Enfoque

1.- La vida es un acto creativo. Crea el tono para cada día. Levántate cantando, besa a tus hijos, date y dales espacio para que el inicio del día sea alegre, armónico y lleno de entusiasmo.

2.- Amo y valoro el proceso. Esto significa que cada paso es tan importante como – o más aún que – el resultado. Suelta la prisa y la presión, aprende a disfrutar el momento como lo hacen tus hijos. Confía en su impulso por aprender, descubrir y crear. Recupera el tuyo.

3.- Vivo libre de preocupación. Tú tienes el poder de asumir responsabilidad y de tomar acción. No necesitas vivir preocupado, si lo haces es a consecuencia de una falta de confianza en ti mismo. Una vez generas este cambio en ti, tus hijos lo modelarán. No puedes enseñarles a vivir sin preocupaciones si tú no lo haces. Al terminar el día, medita con ellos durante 5 minutos. Agradezcan por todo lo que crearon en este día. Enséñales a asumir responsabilidad por lo positivo o negativo de cada día, como algo que participaron en crear.

¿Por qué es tan importante este cambio de enfoque?

Rosa Barocio, en su libro Disciplina con Amor, lo explica de forma muy bella: “Olvidamos que sólo serán niños por unos años. Que no siempre nos estarán esperando parados en la puerta. Que no siempre seremos los primeros en sus corazones. Que una vez que esta niñez se despide, ya no regresa.”

Fuente: Gaby González y Luis Carlos Flores