Cocinar con los más pequeños de la casa es un verdadero placer, tanto para ellos como para los adultos. Elegir la receta, reunir los ingredientes y todo el material que van a necesitar, es algo que puede cambiar la idea en los niños acerca de los alimentos y de la comida. Para los niños, cocinar también es jugar, aprender, y una forma divertida de educar.

Los niños pueden aprender importantes valores necesarios para su desarrollo como la responsabilidad y el valor de colaborar en las tareas de casa, la creatividad, el gusto por las cosas que nos brinda la naturaleza como infinidad de cosas más.

Además es una buena vía para que se inicien en conocer cuáles son las propiedades de los alimentos, y la importancia de llevar una dieta equilibrada desde chicos.

Es importante transmitir a los niños que es básico que se alimenten bien, como las claves de la buena alimentación, así como en la necesidad de aprovechar la comida y no desperdiciarla. Cocinar con ellos es una actividad muy divertida, les encanta mezclar ingredientes y dar forma a los platos con sus manos, siempre bajo la supervisión de los adultos para los procesos complicados o riesgosos.

Déjalos que decoren la comida y al darles formas divertidas se convertirá en toda una aventura, que también mejorará su destreza manual. De esta forma se familiarizarán con el manejo de palabras, y usos que le podemos dar a los ingredientes, siendo así ya en la adolescencia sabrán qué elegir y cómo mezclar para comer equilibradamente. Un niño que come bien, se encuentra alegre, despierto y con ánimo de participar en casa, hacer amigos, obedecer y seguir con la rutina que les dicte el día.

El buen comer puede desde proteger la salud hasta crear un momento divertido para los niños en la cocina. Una dieta equilibrada, con recetas sencillas, levanta el ánimo; y permitir que los niños disfruten de la cocina y es una buena forma de enseñarles habilidades y virtudes como la limpieza, el orden, el seguimiento de instrucciones y a la vez, como padres, estás aprovechando el tiempo para estar con ellos. Espero esta lectura sea de tu agrado, y ¡empezar nunca es tarde! 

1. Elige recetas fáciles y sencillas de preparar. Puedes encontrar fácilmente libros con recetas adecuadas.

2. Invítalos al súper, les encanta hacer las compras. Es importante involucrar a los pequeños en todo, desde a hacer la lista de compras hasta ayudar en la preparación de las recetas. Es importante que permitas que los niños toquen, sientan y descubran las frutas y verduras para que las conozcan. En algunas tiendas existen algunas muestras de productos. Aprovecha para dejar que los niños las prueben.

3. Deja que los niños estén en la cocina. No siempre los mandes a jugar o a ver la tele. Los niños pueden estar en cocina, desde cuando estén con algún adulto que les vigilen.

4. Explícales qué contiene cada ingrediente y por qué cada uno es importante en la receta.

5. Déjalo que pruebe, que toque, que se manche, y que huela a distintos y variados sabo-res. No pasa nada que rompa un huevo, y tampoco que él derrame o se manche con la harina o con la leche. No le exijas demasiado. La práctica le enseñará a ser más cuidadoso.

Lic. Alhelí Ayala Robles Linares 

Lic en Administración de Instituciones, Egresada de UP – Esdai. Profesora de la Academia de Administración del Hogar – Preparatoria Liceo Thezia