La disciplina no es una tendencia natural, cuando nacemos lo hacemos en el caos, no sé qué quiero, y son los impulsos los que van marcando la tónica y no acostumbro a hacer dilación en la gratificación, por lo que hay que educar la voluntad desde bebés, cuando se fijan horarios para los alimentos, eso genera frustración y ahí es donde entra la disciplina, que tiene que ver con aprender a esperar, porque los grandes logros de la vida implican inversiones a mediano y a largo plazo, no hay nada valedero que sea inmediatista, a corto plazo.