A veces, los pequeños de la casa nos agotan la paciencia, nos ponen de mal humor y nos estresan. Y finalmente, pasa lo inevitable: les gritamos, y en ocasiones, innecesariamente. En general, gritamos a nuestros hijos porque no nos sentimos escuchados por ellos, por eso, es importante saber dejar de gritarles a tus hijos, especialmente si sabemos que cuanto más gritemos, menos nos escucharan.

Planea las cosas

Sin duda alguna, es difícil organizar a los niños para ir al colegio, al club, a la casa de la abuela. Puede que pierdas los nervios cuando los pequeños no están listos, pero gritar no te servirá de nada. Lo mejor que puedes hacer es planear las cosas de antemano, y estar listo tú antes que ellos.

Ajustar las expectativas

A veces los padres olvidamos que los niños son solo eso: niños, que no pueden hacer todo como nosotros lo hacemos. Gritarles no servirá de nada, pero sí ajustar las expectativas a lo que nuestro pequeño puede hacer.

Sé un ejemplo a seguir

Probablemente, si sueles gritar a tus hijos, ellos gritarán a los demás -incluso a ti-. Los niños aprenden de lo que los padres dicen, así que si quieres un niño educado y respetuoso, deberás serlo tú.

Enfocarse

Cuando te enojes mucho, antes de ir a gritar a tus hijos, intenta aliviar la tensión y el enojo del momento. Algunos miran una foto familiar, otros utilizan una pelota… cualquier técnica es buena para aliviar la ira del momento.

Recuerda tu rol

Cuando gritas, estás perdiendo una parte de tu autoridad. No puedes pedir respeto a tu hijo si le gritas, pero sí puedes pedírselo si actúas como una persona responsable, con autoridad, pero calma.

Mantén el volumen bajo siempre

Aunque no estés enojado, puede que por momentos hables en voz alta -para llamarlos, en una fiesta, en un momento de alegría-. Si haces del hecho de hablar en un tono de voz normal-bajo algo común, luego será más difícil subir la voz.

Piensa como un maestro

En general, los maestros no se toman los comportamientos de los niños como algo personal, algo que debes tener en cuenta. Si hace algo mal, piensa qué debe aprender el pequeño y cómo lo puedes ayudar.

Mantente cerca

Si gritas a tus hijos desde lejos, es algo muy fácil de ignorar por ellos. Si un niño no te presta atención la primera vez que le dices algo, ve hacia él, llama su atención y repite la orden.

Imagina una audiencia

Piensa cómo te sentirías si estuviera presente en el “espectáculo” tu jefe, tu amiga o tu suegra. ¿Le gritarías igual a tu hijo? En general, tendemos a ocultar esta parte de nosotros a los demás, así que esta es una buena opción para contenernos.

Fuente: entrepadres.imujer.com