Voluntad

Ideas  principales del DOC de Alfonso Aguiló, Educar la Voluntad

Es importante tener fuerza de voluntad porque es precisamente donde se forma el carácter, es con el día a día y entrenamiento diario, venciendo los retos cotidianos, en constante lucha es como influiremos en la educación de nuestros hijos.

Para poder lograr una voluntad fuerte es necesario ejercitarse cada día en vencerse, aunque sea en cosas muy pequeñas, con constancia y tenacidad.

En la educación, los padres y profesores deben alabar más el esfuerzo y elogiar menos las dotes intelectuales, pues lo primero produce estímulo, pero lo segundo sólo vanidad. Es importante el dominio de uno mismo llevando una vida de cierta exigencia e insistir en la necesidad de la templanza, en saber poner límites a las desmesuradas exigencias de nuestros deseos personales. Con ella el hombre aprende a prescindir de lo que le produce un daño, y con el tiempo advierte que el sacrificio es sólo aparente: porque al vivir así, con sacrificio, se libra de muchas esclavitudes.

El valor real del hombre no depende de la fuerza de su entendimiento, sino más bien de su voluntad y la persona desprovista de voluntad no logra otra cosa que amargarse ante la escasez de sus propias dotes intelectuales.

La voluntad es piedra angular del éxito en la vida, facultad capaz de impulsar la conducta y de dirigirla hacia un objetivo determinado. La mayoría de los problemas que las personas se encuentran en la vida no se deben a una falta de información o de inteligencia, sino a una voluntad debilitada que impide poner en juego las propias capacidades.  Una voluntad fuerte es un elemento imprescindible en la búsqueda de la felicidad. Y muchas personas carecen de esa fuerza de voluntad porque han sido educadas en un clima de permisivismo. Y muchas veces ese permisivismo se ha originado por un mal entendido sentido de la libertad y la tolerancia.

Hay que educar enseñando a:

  • Esforzarse día a día.
  • En hacer lo que uno entiende que debe hacer.
  • Aprovechar el tiempo.
  • Sacar partido a los propios talentos.
  • Procurar vencer los defectos del propio carácter.
  • Buscar siempre hacer algo más por las personas que están a nuestro alrededor.
  • Mantener una relación cordial con todos, etc.

Pero todo eso es muy difícil sin una motivación, puesto que la voluntad mejor dispuesta es la más motivada, y en la motivación está la clave de la educación de los sentimientos. La persona motivada ve la meta como algo grande y positivo que puede conseguir. En cambio, desde la indiferencia no se puede cultivar la voluntad. El hombre ilusionado sabe lo que quiere y adónde va, está siempre en vela y no se desmorona. Incluso en los peores momentos, siempre hay esperanza y es donde se apoya esa capacidad de volver a empezar y que hace grandes a las personas.

Para mantener fuerte y bien dispuesta la voluntad es esencial ejercitarse en pequeños vencimientos, aunque no reporten ningún beneficio inmediato. En esos vencimientos hay entrenamiento y aprendizaje, hay que batirse con uno mismo, porque el enemigo principal habita en nuestro interior y tiene diversos nombres: pereza, apatía, orgullo, búsqueda desenfocada de comodidad, falta de visión de futuro de uno mismo, egoísmo, etc.

 

Lic. Nancy Guerrero Badilla

Profesora de Liceo Thezia