El hábito de leer debe trabajarse desde los primeros años de vida. Los expertos señalan que fomentar la lectura como un juego o como una respuesta a las preguntas de nuestro entorno ayuda a que nuestros hijos vean en los libros una posibilidad de diversión y conocimiento.

Déjale elegir el libro que más le guste: Uno de los errores más comunes a la hora de fomentar la lectura entre los niños es darle un libro seleccionado por los adultos. Aunque es cierto que los padres o los profesores deben supervisar la elección con el fin de que la lectura sea acertada según la edad y los conocimientos del niño, siempre debe ser él el que elija el libro que quiere leer, la capacidad de decisión del niño nunca debe verse mermada.

Busca un espacio creativo: Las bibliotecas son uno de los entornos más estimulantes para fomentar el hábito de lectura. Son espacios con una gran variedad de propuestas que permiten al niño explorar todas las opciones, asombrarse por la variedad y elegir una lectura como un reto.

Fomenta su imaginación escribiendo sus historias: No hay nada como inventar para apreciar el mundo imaginario. Dejar volar la imaginación de nuestros hijos y animarles a que plasmen las ideas en un papel facilitará el aprendizaje de la gramática, la ortografía y a la vez estimulará su creatividad.

La lectura es un juego: Sin disfrute no hay estímulo. No debemos imponer la lectura como una obligación o como un requisito para ser una mejor persona o más inteligente sino como un juego con el que divertirse. Por otro lado, dejar de insistir en que lea también es un primer paso para que a él libremente le llegue la inquietud por la lectura.

Los niños copian a los adultos: Fomentar la lectura en compañía de los padres o de los amigos es una de las herramientas más eficaces para fomentar el amor a los libros desde pequeños.

Las pantallas interactivas, un mundo de posibilidades: No debemos demonizar el uso de las “nuevas tecnologías” por considerarlos sustitutos del papel. Debemos ser conscientes de las posibilidades que ofrece para hacer que nuestros hijos se diviertan de una forma interactiva con cuentos animados, música, participativos. Si se hace un uso coherente y mesurado” puede ser un objeto compatible con el libro tradicional.

Fuente: http://www.todopapas.com/